miércoles, agosto 12, 2020

lunes, julio 13, 2020

León Duarte semblanza de un luchador


León Duarte nació en Pajas Blancas en 1928. En 1953 entró a trabajar a la fábrica FUNSA. Durante más de veinte años fue uno de los principales dirigentes de su organización sindical.-

Por Hugo Cores

Duarte tuvo dos hijos, Carlos, fruto de su primer matrimonio del que enviudó y Néstor, con su compañera Hortensia Pereira, también obrera de FUNSA, luchadora como Duarte y puntal incansable en la Asociación de Familiares de Desaparecidos.

A poco tiempo de haber ingresado a la empresa, León Duarte se convirtió en un activo animador de la organización obrera.

Dotado de una extraordinaria inteligencia, fue siempre un lector ávido, que se interesaba en una gran diversidad de temas, desde la literatura social hasta la historia, pasando por la historia del movimiento obrero y revolucionario de América Latina y del Mundo.

Además de estudioso de los hechos y las ideas que existían en el mundo y el país, Duarte era un individuo observador y estudioso.

Para empezar lo era de la realidad que lo rodeaba, la planta industrial del Camino Corrales y de la gente que ponía en marcha aquella gigantesca instalación fabril.

Era el tipo de sindicalista que examina, máquina por máquina, como se mueve la empresa. Cómo las características de los instrumentos de trabajo, las máquinas y las instalaciones afectan la vida y la salud de los hombres y mujeres que los ponen en marcha.

Por ese temperamento estudioso, analítico y reflexivo, Duarte se convirtió en un negociador extraordinario cuando se trataba de lidiar con la patronal. Sabía encontrar siempre los argumentos irrefutables en defensa del obrero.

A lo largo del tiempo, en los años cincuenta y sesenta, se fue convirtiendo en un líder reconocido por todas las tendencias políticas que militaban en el sindicalismo uruguayo.

Estuvo en todos los pasos previos a la fundación de la Convención Nacional de Trabajadores, que antecesora del nuestro actual PIT-CNT.

Intervino en innumerables actos, delegaciones y congresos.

Con su gran experiencia ayudó a fundar nuevas organizaciones sindicales tanto en la zona de Maroñas como en el Cerro y La Teja.-

Lo atrajo no solo el gremialismo. Su vocación social lo llevó a preocuparse por el desarrollo de otras iniciativas que tenían que ver con la mejora de la condición obrera: cooperativas y guarderías que Duarte entendía eran obras que contribuían a mejorar la calidad de vida de los trabajadores.

En los años setenta, ya con la crisis política y la virtual dictadura de Pacheco, Duarte dirigió hasta su clausura definitiva el semanario COMPAÑERO, en el que escribían Gerardo y Mauricio Gatti, Hugo Cores y un sin número de luchadores sociales y políticos a los que Duarte respetaba aunque no coincidiera totalmente con sus ideas.

A partir de su conocimiento de la historia de España se hizo un gran admirador de su pueblo y fue solidario con las luchas contra la dictadura franquista. En sus lecturas, conoció a la figura inolvidable de Buenaventura Durruti, el legendario luchador anarquista español.-

Durante muchos años fue activo militante de la Federación Anarquista Uruguaya.

En 1968 fue, junto con Gatti y Cores, uno de los fundadores de la Resistencia Obrero Estudiantil (ROE). Luego, ya exilado en Buenos Aires, fue uno de los fundadores y principales dirigentes del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP).

En 1973 fue uno de los principales dirigentes de la huelga general contra el golpe de estado. Muchas veces estuvo detenido bajo Medidas Prontas de Seguridad y en el año 1972 fue bárbaramente torturado.

El 13 de julio de 1976 fue secuestrado en Buenos Aires, junto con un grupo de compañeros del PVP entre los que se encontraba Sara Méndez, madre de Simón,

Ese núcleo de personas secuestradas en Argentina fue posteriormente traslada a Uruguay por el Grupo de Tareas encabezado por José Nino Gavazzo.

No ocurrió lo mismo con Gerardo Gatti y con León Duarte, que se encuentran desaparecidos hasta el día de hoy.        


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Duarte no es el único héroe uruguayo que nació en un barrio humilde y que se ganó un lugar en la historia del país trabajando en una fábrica, Hay otros, también con una tremenda personalidad, que se supieron ganar un lugar en el corazón de los trabajadores y el respeto y la consideración de sus compatriotas. Duarte era uno de los más brillantes, consecuentes y creativos sindicalistas y luchadores sociales de esa inolvidable generación de uruguayos.

domingo, julio 12, 2020

El asesinato de Castagnetto según Bardesio


Las confesiones que Nelson Bardesio hizo a los tupamaros durante su secuestro fueron leídas por el frenteamplista Enrique Erro en una tumultuosa sesión del Senado a mediados de abril de 1972. Constituyen lo que se conoce como las “actas de Bardesio”. A mediados de mayo, una vez liberado y entregado a la Policía, a pesar de un compromiso expreso de no hacerlo, Bardesio se retractó. La retractación fue la excusa para que la mayoría parlamentaria de blancos y colorados calificaran la existencia del Escuadrón de la Muerte como un invento de los tupamaros. De aquellas confesiones, la más detallada y escalofriante es la referida al secuestro, interrogatorio mediante torturas y posterior asesinato del joven Héctor Castagnetto da Rosa, ultimado a balazos por dos funcionarios del Departamento 5 de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia, en la madrugada del 19 de agosto de 1971, y cuyo cuerpo fue arrojado a las aguas de la bahía de Montevideo por el capitán de la Armada Jorge Nader. En la difusión periodística del debate parlamentario, los censores sustituyeron con equis los nombres aportados por Bardesio. La siguiente es la versión original:

Miguel Sofía imputado por homicidio como responsable del asesinato de Héctor Castagnetto 

Yo, Nelson Bardesio, oriental, casado, de 31 años, funcionario del Ministerio del Interior, declaro ante el Tribunal del Pueblo mi participación y los hechos que conozco en relación con el secuestro y posterior asesinato de Héctor Castagnetto da Rosa:Encontrándome en la oficina de Estadística, Contralor y Difusión del Ministerio del Interior, el oficial inspector Pedro Fleitas requirió mi participación para un operativo. La oficina de Estadística, Contralor y Difusión, cuyo director honorario era el inspector (r) Jorge Grau Saint Laurent, servía de cubierta a la planificación y ejecución de atentados sobre los cuales he prestado ya declaración ante el Tribunal del Pueblo. El oficial inspector Fleitas era secretario del coronel Volpe (encargado del Registro de Vecindad) y oficiaba como enlace entre el Ministerio del Interior y el denominado Comando Caza Tupamaros. Según me dijo Fleitas, el subcomisario Delega, del departamento 5 de la Dirección de Información e Inteligencia, le había solicitado su colaboración para dicho operativo, manifestándole que también me necesitaba a mí y a mi automóvil (un Volkswagen matrícula ficticia 505 210), que pertenecía a la Jefatura de Policía de Montevideo y que había quedado en mi poder después de haber sido utilizado en uno de los atentados referidos.

En horas próximas al mediodía me dirigí con el inspector Fleitas hacia el hotel Carrasco, frente al cual debía esperarnos el subcomisario Delega. AI llegar allí encontramos a Delega, a los funcionarios del Departamento 4 (que habían sido enviados a Brasil para recibir entrenamiento estilo Escuadrón de la Muerte) y a un joven que luego me enteré era Héctor Castagnetto. Esas cuatro personas estaban en un automóvil marca Opel, que pertenecía al comisario Pablo Fontana, del Departamento 4.

Pude saber que Castagnetto había sido detenido esa mañana en avenida Italia y Propios, por los dos funcionarios del Departamento 4 aludidos. Yo no poseía antecedente alguno sobre la persona del detenido. El subcomisario Delega nos dijo que había que ‘pasear’ a éste durante toda la tarde, para lo cual había requerido la utilización de mi automóvil. Castagnetto fue trasladado al automóvil sentado junto con Fleitas; Delega se ubicó adelante. El detenido vestía pantalón y saco y llevaba una bolsa que contenía discos de música popular. Se le notaba algo nervioso, pero no parecía asustado.

Informé al subcomisario Delega que el auto no estaba en condiciones mecánicas como para andar toda la tarde, contestándome él que me dirigiera hacia afuera, que ya se le ocurriría algo. Un rato después me indicó que iríamos hasta El Pinar y pasaríamos la tarde en un rancho abandonado que él conocía. Explicó que en ese rancho habían vivido algunos militantes del mln, contra los cuales se realizó un procedimiento en que él había participado, y que ahora la construcción estaba abandonada.

Fuimos hasta la construcción señalada por Delega. El ranchito de construcción algo vetusta está ubicado en la calle que va del Autódromo a avenida Italia. Una vez instalados en él, yo fui con el coche hasta un almacén que queda en avenida Italia, a más o menos dos quilómetros de distancia, y compré algún fiambre y dos o tres botellas de agua mineral. Pasamos toda la tarde en El Pinar. La mayor parte del tiempo Castagnetto estuvo sentado en el suelo, en un rincón, esposado. Prácticamente no se habló con él. Sólo Delega le hizo algunas preguntas: si aún pertenecía al mln, a lo que Castagnetto respondió que no; si sabía dónde estaba la Cárcel del Pueblo, a lo que también respondió negativamente; y qué hacía con la bolsa de discos, a lo que dijo que estaba trabajando como corredor independiente de discos. Nos fuimos turnando y mientras uno vigilaba a Castagnetto, los otros dábamos algún paseo por los alrededores. Le pregunté a Fleitas qué pasaría con el detenido y él me dijo que no tenía idea, que ése era asunto de Delega. Le hice la misma pregunta a éste, quien me dijo que sólo estábamos haciendo tiempo, mientras los dos funcionarios del Departamento 4, que habían identificado y detenido a Castagnetto, reunían sus antecedentes y preparaban el interrogatorio. Me indicó que no debíamos hacerle ninguna pregunta a Castagnetto y dijo que los referidos funcionarios ‘estaban formando un equipo nuevo’.

Casi al oscurecer partimos hacia Montevideo, indicándome Delega que tomara por la rambla. Llegamos hasta una casa que queda en la calle Araucana. Allí nos recibió Ángel Pedro Crosas, diciéndonos que en la casa se encontraban personas compartimentadas y que deberíamos dar algunas vueltas con el auto, durante el tiempo en que dichas personas salían. Crosas me había sido presentado anteriormente por el coronel Walter Machado, asesor militar del Ministerio del Interior. Es de nacionalidad paraguaya y le dicen ‘doctor’. Había trabajado con Acosta y Lara en la intervención de Secundaria y tenido participación en la organización de la jup. Al ser nombrado subsecretario del Interior, Acosta y Lara lo había traído al ministerio. Al presentarlo, el coronel Machado había dicho que por orden del subsecretario, Crosas iba a realizar algunos operativos ‘especiales’ y había que prestarle la colaboración que él solicitara. En una reunión realizada en la oficina de Estadística, Contralor y Difusión, en la que participamos Machado, Fleitas, el inspector Grau y yo, Crosas planteó que había que llevar adelante una ‘acción psicológica violenta’ para hacer frente al mln. Yo manifesté que estaba en desacuerdo con ese planteo y que lo que debía hacerse era organizar un grupo eficiente de información, a lo que Crosas respondió que ésos eran sueños irrealizables.

Cuando regresamos a la casa de la calle Araucana, después de dar algunas vueltas, entramos a Castagnetto, ubicándolo en un sofá del corredor central. La casa era amplia y estaba amueblada con elegancia. El alquiler, que era de 300 dólares mensuales, lo pagaba el Ministerio del Interior; algunas veces había oído en el ministerio el comentario de que no había plata ni para comprar papel, pero se gastaba esa suma en la casa de Crosas.

Crosas nos dijo que deberíamos quedamos para custodiar a Castagnetto durante la noche, ya que los funcionarios del Departamento 4 no llegarían hasta las primeras horas de la mañana siguiente. Dividimos la noche en tres turnos de guardia y nos quedamos. A mí me tocó la guardia de la mitad de la noche. No hablé con Castagnetto. Éste dormitaba a ratos en el sofá.

A primera hora de la mañana llegaron los dos funcionarios en compañía de Miguel Sofía, a quien llamaban José y que había sido presentado por Crosas en el ministerio como su principal ayudante. Por comentarios en el ministerio, sé que José pertenecía a la jup; al igual que Crosas, parecía tener gran confianza con el subsecretario Acosta y Lara, concurriendo asiduamente al despacho de éste. Al llegar José y los dos funcionarios, Delega y yo nos fuimos, quedando Fleitas en la casa de la calle Araucana. Yo alcancé a Delega hasta su casa y me fui para el estudio fotográfico Sichel, en bulevar España 2291. Esa misma tarde, alrededor de las 19 horas, Delega pasó por el estudio, diciéndome que necesitaba conectarse con alguien de la marina que pudiera ayudarlos a ‘sacar una persona de Montevideo’. Agregó que no podía ser el capitán Motto, pues éste tomaba mucho y era necesaria la máxima discreción respecto a esto. Recordé el nombre del capitán Jorge Nelson Nader Curbelo, que me había sido presentado en el Club Naval por el capitán Mario Risso, indicándome que podía recurrir a él para cualquier tipo de colaboración (más tarde, el capitán Nader sustituiría al coronel Machado como asesor militar del Ministrerio del Interior). Llamé a Nader por teléfono y combinamos un encuentro para dos horas más tarde en la rambla y Comercio. Allí Delega le pidió su colaboración para ‘sacar de Montevideo a un miembro del mln’, a lo que Nader accedió, acordándose un nuevo encuentro para la 1 de la mañana en pasaje Hansen y Propios, donde yo también debería concurrir para realizar el contacto. Alcancé a Delega hasta las oficinas del Departamento 5, en la calle Maldonado, comprometiéndome a estar en la casa de la calle Araucana 10 o 15 minutos antes de la hora convenida al encuentro con Nader. Llegué a la casa de Araucana muy sobre la hora, viendo que sacaban a Castagnetto con los ojos vendados, introduciéndolo en el coche de Crosas, un Chevrolet Nova argentino de color azul que tenía el parabrisas roto y que pertenecía al Ministerio del Interior. En él se ubicaron Castagnetto y los dos funcionarios del Departamento 4 en el asiento de atrás, conduciendo Crosas y yendo a su lado José. Al parecer, Fleitas no estaba en la casa. Delega subió en mi coche y fuimos hasta el lugar del encuentro, donde ya estaba Nader. Pasaron a su auto a Castagnetto y los dos funcionarios, siguiendo los tres vehículos hacia el puerto. En la entrada que queda al lado de la Estación Central del Ferrocarril, creo que es del club Rowing, el auto de Nader entró al puerto y nosotros dimos la vuelta. Dejé a Delega en el Departamento 5 y me fui a la casa de un matrimonio amigo, en la calle Canelones, donde estaba viviendo. Una hora más tarde, o sea, pasadas las dos de la mañana, Delega me telefoneó diciéndome que la casa de la calle Araucana debía ser evacuada pues Castiglioni había avisado que la casa iba a ser allanada por denuncias de un vecino, y que yo debería guardar algunos paquetes, ya que ellos no tenían dónde hacerlo. Delega pasó a buscarme en su automóvil y me llevó hasta la rambla y Araucana, donde se encontraba la camioneta que usan habitualmente los dos funcionarios entrenados en Brasil, una Volkswagen Kombi color crema. En la camioneta había dos personas que no conozco y que pertenecían al grupo de José para los cuales Crosas me recomendó total compartimentación. Me llevaron en la camioneta hasta el estudio, donde bajé dos paquetes y una caja sacados de la casa de Araucana. Ignoro el contenido de los paquetes. La caja, que estaba abierta, contenía seis metralletas calibre 45, con la marca y el número limados, y varios panes de explosivos. Éstos eran unos cubos de color esponja que en una de las puntas tienen un agujero para el detonador. Estaban envueltos en hojas de papel cuadriculado, donde había escrito con birome: ‘cct’. Destruí estas hojas por temor a que me comprometieran. Más tarde consulté a Delega acerca de si el manejo de esos explosivos podía significar peligro, diciéndome él que no, que no había peligro alguno si no se Ies colocaba detonador. Le dije también que había roto las hojas con la inscripción cct, a lo que él me dijo que había hecho bien.

Hace alrededor de un mes y medio llevé los paquetes y la caja al ministerio por indicación de Fleitas, quien me dijo que ese material debía entregarse al sid. Entregué los paquetes al capitán Nader. Entiendo que Castagnetto fue interrogado y torturado en la casa de la calle Araucana y luego eliminado, arrojándolo al río. En este caso, quienes realizaron la operación fueron los dos funcionarios que lo acompañaron en última instancia. Por lo que sé, el Comando Caza Tupamaros está integrado por Crosas, Sofía, el oficial inspector Fleitas, como enlace, Delega y los dos funcionarios entrenados en Brasil. De éstos, cuyo nombre no recuerdo, sé que pasaron al Departamento 5. Crosas y José (apodo de Sofía) desaparecieron pocos días después de lo de Castagnetto, y tras cobrar una gruesa suma de dinero en el ministerio dijeron que viajaban a Brasil, pero a José lo vi en Montevideo al día siguiente de las elecciones festejando el triunfo.

Declaro que todo lo antedicho es un fiel recuento de los hechos y admito mi participación en los mismos y la responsabilidad consiguiente. Para constancia de lo cual firmo. Nelson Bardesio. Marzo de 1972”.   

Fuente Brecha    

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viernes, julio 10, 2020

Uruguay. 27 de junio 1973 HUELGA GENERAL una interpretación histórica


Porqué los uruguayos recuerdan el 27 de junio de 1973 más como Golpe de Estado de la Dictadura que como el inicio de la Heroica Huelga General de 15 días de los trabajadores y el pueblo contra esa dictadura ?

Intentaremos dar algunas razones que surgen del Análisis Histórico que hemos hecho:

En esa madrugada helada del 27 de junio del 1973, los tanques del ejército rodean el Palacio Legislativo y clausuran las cámaras sin disparar un sólo tiro y sin resistencia de los parlamentarios.

Los trabajadores de los primeros turnos de las fábricas no dudaron : ya hacía 7 años que el movimiento sindical había alertado que se venía un golpe y que -para enfrentarlo- los trabajadores debían ir a la HUELGA GENERAL INDEFINIDA CON OCUPACIÓN DE LOS LUGARES DE TRABAJO.

Por Roberto Sasiain y Cristina Carrera, Resumen Latinoamericano, 9 julio 2020

No era necesario que nadie lo decretara o que la CNT lo resolviera. Ya estaba resuelto y asumido como mandato histórico en la cabeza de cada uno de los trabajadores. No le preguntaron a nadie ni esperaron ninguna orden de la CNT.

A fines de los años `50, ante la crisis económica, la clase dominante uruguaya decide imponer un nuevo modelo de acumulación de capital : el neoliberal. Este capitalismo más salvaje se propone barrer con todas las conquistas laborales, lo que provoca la resistencia de los trabajadores.

Entonces, la forma de dominación se hace cada vez más autoritaria y represiva. La dictadura abierta de la clase capitalista se abre paso y sustituye al Uruguay “batllista amortiguador” de contradicciones. Se caen los velos que la recubrían en la Democracia Burguesa Parlamentaria.

Se agudiza la lucha de clases, los trabajadores se enfrentan al capital utilizando los más variados métodos de lucha .

Desde los sucesivos gobiernos y sobretodo desde el pachecato (1967), se fueron implementando diferentes leyes y métodos represivos cada vez más violentos para imponer la reforma económica :

medidas prontas de seguridad, ilegalización de partidos políticos de izquierda, suspensión de garantías, ley de seguridad del estado, estado de guerra interno, comunicados 4 y 7.

Los dirigentes populares discutieron en cada una de esas situaciones si era el momento de aplicar la medida resuelta y no escrita de Huelga General. Pero ante la caída del último velo, ya evidente de la clausura del parlamento, los trabajadores ya no dudaron : ese era el momento. Todos ocuparon sus puestos de trabajo, sin vacilaciones.

Esa Huelga General de 15 días, fue el hecho más importante en la historia del Uruguay desde la gesta artiguista. Un pueblo entero, a cuyo frente estaba la clase trabajadora, se enfrentó heroicamente a la dictadura cívico-militar de los patrones capitalistas.

La CNT intentó decir que ella decretó la Huelga General, que se decidió en tal o cual lugar. Históricamente se ha demostrado que esto no fue así. La decisión de los trabajadores de Huelga General y ocupación fue espontánea. Espontáneo no quiere decir que surgió de la nada, los trabajadores lo tenían asumido en sus cabezas, fue un hecho masivo y colectivo, sólo faltaba la fecha.

La CNT jugó un papel entreguista. Al principio y ante los hechos consumados de huelga general y ocupación por parte de los trabajadores, decretó al final de la tarde del 27de junio de 1973 un paro de 24 horas. Al día siguiente otro paro de 24 horas, y así sucesivamente mientras hacía desde el principio los máximos esfuerzos para levantar la huelga general. (1) La CNT formaba parte del “autoproclamado” comando de la huelga, cuyo presidente adivinen quien era: ¡el Gral.Liber Seregni! Aunque no lo crean, había sido nombrado porque era el que entendía de temas militares. Pero el momento antes que militar era político y en todo caso las armas en manos del pueblo no suponen la misma organización que en un ejército burgués.

Seregni que desde el principio llamó a levantar la huelga dijo: “Había que ayudar a estos muchachos de la CNT y los trabajadores a sacarlos del lío en que se habían metido” (2)

Los trabajadores por el contrario, tenían más claro que Seregni, que los milicos no podían simultáneamente desocupar todas las fábricas y que allí estaba el poder de los trabajadores. Por eso volvían a ocupar las fábricas y que allí estaba su poder, por eso las volvían a ocupar.

Pero ¿qué es una Huelga General ?

Es el nivel superior en la lucha de los trabajadores, en ella se toma real conciencia de pertenecer a una misma clase : “la que mueve el mundo y cuando paramos todos juntos, somos un sólo puño, un sólo brazo, se detiene el mundo . Ahí está nuestro poder puesto en práctica” (3).

Por eso la Huelga General del `73 no sólo hizo temblar a la burguesía uruguaya y sus perros guardianes, las fuerzas armadas, sino que también asustó a aquellos que objetivamente están por la contrarrevolución, entregando y negociando a espaldas de los trabajadores.

La caída en picada de los salarios, objetivo Nº 1 del golpe de estado, fue impuesta con cárcel, torturas, desapariciones, asesinatos. Hoy, no sólo los salarios no se recuperaron significativamente desde el ´85 a la fecha -incluídos los 5 años del gobierno progresista- sino que, no se reivindica por los sindicatos del Pit-Cnt lo perdido durante la dictadura.

Por lo tanto, lo que fue una desvalorización forzosa de la fuerza de trabajo, hoy se da como una consolidación de esa desvalorización de la fuerza de trabajo. Pero ya no forzosa sino aceptada por el sindicalismo conciliador del Pit-Cnt. Esto redunda a su vez en la consolidación del incremento de la ganancia de los capitalistas locales.

Hubo una gran confusión en los dirigentes políticos y sindicales, desde febrero del ´73 hasta junio del ´73, respecto al tema FFAA. Surgió del error de aplicar como esquema lo que fue la revolución rusa del ´17, donde los soldados conscritos que peleaban en el frente de guerra se plegaron a la revolución socialista. De ahí en adelante todas las revoluciones futuras debían ser exactamente así.

Se olvidaron por ejemplo, que Fidel Castro en1959, en Montevideo, dijo: “nosotros no nos aliamos con el ejército, sino por el contrario luchamos contra ellos”.

El PCU ilusamente esperó desde febrero ´73 que un sector de las FFAA se plegara a su “gobierno de salvación nacional“ y negoció varios días después del golpe, la CNT iban entrando al Ministerio del Interior para dialogar con el Cnel. Bolentini y en eso llega corriendo otro dirigente CNT y les dice que acaba de escuchar en la radio que todos ellos están requeridos. Era tragicómico : se estaban metiendo dentro de las fauces del lobo “a dialogar”.

Enorme responsabilidad tuvo también el MLN (tupamaros) : desde mediados del ´72 con “la tregua”, una parte de los líderes históricos del MLN que estaban presos, confiaron en la oficialidad joven de las FFAA y colaboraron con ellos en la represión de ilícitos económicos. Los peores torturadores fueron justamente esos oficiales jóvenes como Gavazzo, Silveira, Cordero, etc. Creyeron ingenuamente que éstos eran oficiales nacionalistas “peruanistas” y también creyeron en los “comunicados 4 y 7” que fue una campaña de contrainteligencia de los milicos, durante el año 1973 e incluso después del golpe.

No supo el MLN responder al golpe, aunque todavía le quedaba aparato armado. Recién 15 días después de levantada la huelga general y desde Buenos Aires, llamó a lanzar la “guerra popular” contra la dictadura. Pero el momento ya no era ese, el momento fue y se desperdició.

Durante la Huelga General desde el 27 de junio, los trabajadores iban ganando confianza y conciencia de su poder, pero no les fue suficiente esa conciencia adquirida para pasar por encima de los dirigentes claudicantes, para ir mucho más allá de la legalidad ya rota por las FFAA, ir hacia una insurrección general, hacia la construcción de un estado de los trabajadores. Es justo reconocer que un pequeño grupo, el MIR-PCR (al que no pertenecemos) dió algún lineamiento en esa dirección pero no fue escuchado.

El resto de los grupos, incluídos los trotskistas y anarquistas, cayeron también en el error de dialogar con los milicos y/o esperar que parte de las FFAA se les unieran. Los anarquistas de la ROE-OPR, FAU, replegaron días antes su aparato armado a Buenos Aires y no lo hicieron regresar cuando se dió el golpe.

Tampoco accionó el aparato armado del PCU, salvo en la voladura de una subestación de energía eléctrica de ANCAP, que hizo suspender la producción de la planta de combustibles por varios días. Lo hicieron obligados por la presión de los trabajadores de ANCAP, éstos últimos tal vez los más lúcidos durante la huelga general.

Los huelguistas de todas las fábricas ocupadas esperaron en vano las armas que el PCU había prometido. También suponían que el MLN aportaría las suyas.

Nada de esto sucedió y cuando se levantó la huelga, esos curtidos trabajadores lloraban desconsoladamente y no lo podían creer, los habían abandonado y traicionado.

Los dirigentes políticos de izquierda y los dirigentes sindicales, no estuvieron a la altura de la responsabilidad y decisión que les exigía el momento histórico.

No entendieron que el golpe era ya una marcha sin retorno. Que si se levantaba la huelga, el pueblo lo iba a pagar muy caro por las represalias de los milicos,vía torturas, muertes y secuestros, como sucedió en todos los años de la dictadura. Por esto hubo sangre de pueblo derramada sin contrapartida de triunfo.

A pesar de que la marcha del 9 de julio de 1973, por el centro de Montevideo, en apoyo a la huelga general reveló un aumento en el nivel de conciencia y participación de todo el pueblo, igual la CNT levantó la Huelga General. Intentó justificarlo y conformar a la gente, mediante un comunicado donde dice que lo hacía para “preservar las fuerzas propias y destruir las del enemigo a través de una lucha popular y prolongada”, plagiando mal a Mao Tsé Tung y a los vietnamitas de Ho Chi Ming, que ambos sí lucharon con las armas en las manos y no en el papel.

También dijeron y se repite hoy, que la dictadura nació “herida de muerte”. Menos mal, porque duró 12 largos años la agonía.

Tampoco el “Comunicado de las 3F” (minoría de la CNT: FUS,FOEB,FUNSA), contenía ninguna autocrítica acerca de su seguidismo a la mayoría de la CNT, ni tampoco respecto a su carencia de aportes para librar una lucha sin cuartel contra las FFAA, hasta lograr un estado de los trabajadores, es decir hacer una revolución.

Todos estos dirigentes, como saben que no cumplieron su papel histórico, prefieren olvidar y tergiversar los hechos de la huelga. No ahondar en la diferencia que separó la masa trabajadora y sus dirigentes en cuanto a decisión y compromiso :

27 de junio 1973: LA GLORIA FUE DEL PUEBLO, LA VERGÜENZA DE LOS DIRIGENTES.

Como no se revisaron los errores del pasado, aquellas traiciones del ´73 trajeron estas traiciones de hoy con el gobierno progresista. ¿Se superarán?

En síntesis: respondiendo a la pregunta inicial de porqué el olvido o restarle importancia a la Huelga General en la memoria de los uruguayos,

Decimos: que es porque no estuvimos a la altura de las circunstancias históricas y desperdiciamos el momento más elevado de la lucha de clases en Uruguay.

(* ) Este trabajo es un avance del libro que estamos preparando sobre la Huelga General. No incluímos aquí la extensa bibliografía empleada, salvo la puntual.

(1) testimonio: Semproni.

(2) Alvaro Rico: Los 15 días que estremecieron al Uruguay.

(3) Chiaramello: Sindicato Artes Gráficas.  

CALLE SANTA LUCÍA ES MUY PELIGROSA!!!

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